Beduinos

 

2018


CAPITÁN: José Manuel Melgarejo Conejero
ABANDERADA: Nuria Melgarejo Becerra
RODELA: Claudia Pleite Estarlich

2019


CAPITÁN: Víctor Manuel Juárez Lecegui
ABANDERADA: Nadia Juárez Ríos
RODELA: Sofía Belda Hernández

Orden Desfile

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JUNTA DIRECTIVA

Presidente Víctor Manuel Juárez Lecegui
Vicepresidenta Ángeles García López
Tesorero David Muñoz Morote
Secretaria Ana Isabel Navarro Bernabéu
Vocales
Pólvora José Francisco Chorro Freire
Protocolo María José Santos Iborra, Maite Román Cano
Estatutos y asuntos Festeros Jesús Millá Bellot, José María Brotons Payá
Música Cristina Maestre Martínez

VOCALES DE FILAS

Alyaguarás Luis José Aguilar Román
Halcones del desierto Francisco Pérez Martínez
Al-yamilas Bibiana Iñíguez Millá
Negros Samaníes Sergio Marín Santiño
Azaharíes Inés García Maestre
Sauquiras Finabel Sánchez González
Althaires Pilar Pérez Molina
Tumitas José Angel Pérez Martínez
Kannabies José Manuel Gil Brotons
Badawis Victor García Melgarejo
Zulimas Lucía Carrera Ferris
Bedús Juan Luis Verdú Navarro
Negras Puri Albert Santos
Bedunas Pepi Vicent Palazón

Beduinos – Historia


Los Moros Beduinos en esencia
(Vicente Poveda López. Revista 50 Aniversario Comparsa Moros Beduinos)

La comparsa Moros Beduinos se constituyó por festeros que en su mayoría provenían de la comparsa Marinos, y que a principios de la década de 1960 era una de las más nutridas de la Fiesta. La decisión que habían tomado para establecer una nueva formación festera era debido a una pequeña anécdota que al fructificar se convirtió en una gran realidad. La historia comenzó en vísperas de la Fiesta de 1961. La Banda Escuela de Música La Artística de Monóvar había exigido a los marineros un aumento en las condiciones económicas pactadas con antelación. La junta directiva decidió entonces prescindir de sus servicios sustituyéndola por la Unión Musical La Artística de Novelda. Al siguiente año, en 1962, debido a las buenas relaciones que ambas entidades habían mantenido, la festera y la musical, volvieron a contratar a la banda del pueblo natal de Azorín. Este suceso favoreció que un sector de los marineros, en particular la fila Ganchos, mostrara su desacuerdo. En una acalorada junta expusieron sus diferencias; los festeros insistían una y otra vez que a partir de entonces solo hospedarían un músico por casa, y no como acostumbraba la directiva a repartir dos y hasta tres músicos.
Durante las fiestas de 1962, los Ganchos acudieron a una cita en las faldas del Castillo. Era una de sus habituales reuniones en el domicilio de Francisco Rico Navarro, “el Pajarillo”. Entre los asistentes se encontraban: Joaquín Bernabéu Cortés “Manga”; Carmelo Abad Cremades “tio Carmelo”; Antonio Brotons Torregrosa “Gancho”; Heliodoro Poveda Reig “Quinto”; Rafael Reig Payá “tio Cachuli”; José Iborra Iborra; Andrés Iborra Iborra; Rogelio Amat Montesinos; Daniel Maestre Segura y Tomás y Ramón Bofill Ferrer. La mujer de Paco “el Pajarillo”, Nieves, obsequiaba a los recién llegados con una bandeja de apetitosas pastas caseras, acompañadas de café, anís y brandy. Entre copa y copa comentaban las incidencias acaecidas en los días previos a la Fiesta. En el transcurso de la emocionante velada empezaron a surgir ideas, el ambiente empezó a enaltecerse.
El entusiasmo y la ilusión consiguieron que uno de los asistentes a la tertulia festera insinuase la conveniencia de constituir una nueva comparsa, inquietud que en el transcurso de la tarde logró que tomara protagonismo. Luis Vera Brotons, que también estuvo en aquella memorable reunión, sugirió que se denominase Beduinos, nombre que resultó del agrado de los asistentes. Sabían lo que llevaban entre manos, y eran conscientes de sus decisiones, ya que por entonces el bando moro se limitaba a dos comparsas, frente a las cinco cristianas. Por unanimidad de los congregados decidieron que si la nueva formación festera alcanzaba el número de veinte socios, la fila Ganchos no formaría en la nueva comparsa sino que seguiría con la de Marinos. Terminada la reunión fueron en busca de Hipólito Navarro Villaplana, presidente de la Junta Central de Comparsas, y le informaron de sus intenciones. El “tio Guitarrra”, entusiasmado por la iniciativa, ofreció su colaboración diciéndoles que la fianza a depositar para su constitución era de diez mil pesetas, pero si sacaban adelante la iniciativa la Junta Central les reintegraría el doble, veinte mil pesetas.
A la mañana siguiente, 15 de mayo de 1962, en el domicilio de Luis Vera, los ilusionados festeros cortaban y confeccionaban largos pañuelos o kufiyas con telas blancas, que esa misma tarde debería utilizar. Otros festeros se dedicaban a visitar modistas y aparadoras en demanda de carretes de madera, de uso frecuente en aquella época. Con madejas de cordones de mechas les pasaban los carretes por sus orificios para sujetar la kufiya o pañuelo beduino, ya que iba a ser el distintivo de la comparsa. Desde la ermita de San Bonifacio bajaba la última comparsa por la calle Nueva. Los recién llegados empezaron a formar a continuación, y se hacían llamar Moros Beduinos; al frente su capitán, Regino Pinteño García, de rodela, su hija, Fini Pinteño Brotons. La abanderada, para este primer acto festero fue Ana Mª Fito Pinos, quien portaba una de las antiguas banderas de los moros Viejos cedida para la ocasión por Mariano Muñoz Navarro “el Pintoret”.