Los gozos

Los gozos tienen origen medieval y son composiciones poéticas populares de carácter oral o escrito en alabanza a la Virgen, al Cristo o a los Santos, se hicieron muy populares a partir de los siglos XVI-XVII, teniendo una letra y música especial para cada santo. Se cantan en el marco de un acto religioso importante, como el día de la fiesta del Santo, cuando finaliza la procesión, tras una misa de fiesta mayor o en la bendición de una imagen. Su finalidad es dar gracias por bienes recibidos o como plegaria para una petición de protección contra las epidemias, plagas, pedriscos, etc. Los textos describen la vida, martirio y milagros del santo al que van dedicados, demandando su intercesión para la protección de la población ante las epidemias o inclemencias climatológicas.

Sobre San Bonifacio, Mártir, se ha podido documentar la edición de unos siete gozos relacionados con diversas poblaciones del estado español, con diferente composición poética y distinta imagen representativa del santo, dentro también de una cronología amplia entre los siglos XVIII-XIX-XX.

La imagen de la advocación queda enmarcada por una ornamentación de tipo floral. El texto, compuesto por un número variado de estrofas, se presenta ordenado en dos y tres columnas separadas por un pequeño motivo ornamental, y todo el conjunto aparece encuadrado por una orla de tipo geométrico. Se trata de una obra anónima, aunque su autor sería una persona culta con conocimientos de latín, es decir, un sacerdote de la parroquia o un monje. No olvidemos que junto a la ermita hubo un convento regido por la orden trinitaria. Por otro lado, el impresor de los gozos también omite su nombre y el año de impresión, no figurando tampoco la anotación musical. Posiblemente, los gozos se cantasen desde “tiempo inmemorial” dejándose la melodía a la memoria de la gente.

Se trata del mismo poema que fue musicado en 1950 por Manuel Alemany Sevilla, director de la Unión Musical de Petrer. Aunque es interesante reseñar que los gozos actuales van precedidos por un texto que nos indica que “la ermita de San Bonifacio está agregada a la Iglesia Lateranense y que fue enriquecida con muchas indulgencias por los Romanos Pontífices”. También los ilustrísimos señores D. Antonio Sánchez de Castelar, D. José Flores y D. Juan Elías Sánchez de Terán concedieron 40 días de indulgencias por cada Padre Nuestro, Ave María o Gloria Patri que con devoción se rece ante la imagen de San Bonifacio, Mártir.

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